La foto está perfecta: buena luz, buen encuadre y justo el ambiente que querías. Entonces miras el archivo y pesa varios megas. Antes de resignarte a una imagen borrosa, hay un experimento sencillo que vale la pena hacer.
Una herramienta que vive en el navegador
Squoosh es una aplicación de código abierto de GoogleChromeLabs para comprimir imágenes en distintos formatos. Según su repositorio, la compresión ocurre en tu dispositivo y la imagen no se envía a un servidor. El proyecto sí declara el uso de Google Analytics para ciertos datos de uso, incluidos los tamaños antes y después. GoogleChromeLabs · Repositorio de Squoosh
Un experimento con tu próxima foto
Prueba con una copia de una imagen de tu portafolio. Compara una versión más ligera con el original y fíjate en tres cosas: los bordes, las letras pequeñas y los degradados del cielo. Son buenos lugares para descubrir cuándo un ajuste ya se pasó de la raya.
La mejor cifra es la que deja la imagen como tú quieres verla.
No hace falta perseguir un porcentaje espectacular. Una foto de producto merece conservar su textura; un fondo suave quizá admite más cambios. Guarda el original y compara también al tamaño en que la imagen aparecerá en la página. Es un detalle pequeño, pero forma parte del cuidado de un sitio.
Puedes abrir la herramienta aquí: Abrir Squoosh ↗
